Alfaro Vive Carajo. Asamblea Constituyente 2007


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agosto 14, 2007, 7:57 pm
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CON DECISIÓN, REBELDES SIEMPRE

Un país de futuro lo hacemos con un presente digno y rebelde,
para todos y con todas.
Basta de discursos.
Tenemos la sabiduría de un pueblo con raíces,
la experiencia de generaciones en constante lucha,
la vocación por una patria solidaria, la riqueza de un país diverso,
la declaratoria de nuestros derechos.

Pero hace mucha falta la voluntad, la decisión, el compromiso y la transparencia
La voluntad de que todas las voces hagan la Asamblea
la decisión de conquistar las aspiraciones de los pobres
el compromiso con la juventud, sus sueños, para que sus decepciones no se repitan
la transparencia entre el decir y el hacer, nada de amarres
Para vivir la llibertad de nuestros derechos

Todas las voces
a la Constituyente, CARAJO

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U N I D A D
ALFARO VIVE CARAJO-QUITO VIVE-
PACHAKUTIC-GLBT-LLACTACARU-NUEVO ESPACIO CIUDADANO

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Propuestas para crear una ciudadanía participativa (Video)
agosto 14, 2007, 7:29 pm
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Juan Cuvi habla sobre las propuestas de AVC, Pachakutik y Vive para la Asamblea Constituyente 2007 (Video)
agosto 14, 2007, 7:26 pm
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Porqué volvemos a la política desde la legalidad (Video)
agosto 14, 2007, 7:20 pm
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Historia de Alfaro Vive Carajo (video)
agosto 14, 2007, 3:53 am
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Trayectoria de Juan Cuvi (Video)
julio 16, 2007, 9:03 pm
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MEMORIAS DEL RELANZAMIENTO de ALFARO VIVE CARAJO SIGLO XXI
julio 15, 2007, 7:49 pm
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PRESENTACION

EL 5 de Junio del 2006, después de 111 años de la Revolución Liberal, anunciamos al país la decisión de volver a la escena política.

Nos organizamos entre 1979 y 1982, aparecimos públicamente después de una década de gobiernos militares, justo cuando se reestructuraba el Estado, los partidos políticos de lo que se llamó entonces la Nueva Democracia (gobierno de Jaime Roldós Aquilera).

No confiábamos en la profundidad de esa democracia, sentíamos que los grupos económicos de poder y los políticos profesionales se le iban a rifar. La historia lastimosamente nos dio la razón.

Quisimos construir un movimiento político en armas que cuestione el sistema, levante a los cholos, indios, montubios, negros, pobres del campo y la ciudad, y a la juventud, para imponer un Diálogo Nacional que produzca un país más justo, más democrático y más positivo.

En 1989, al cambiar el gobierno, con Rodrigo Borja y sus propuestas democráticas, vimos que era necesaria la acción política sin armas y planteamos un acuerdo de paz con Borja. Nos lanzamos a las calles, organizamos milicias en los barrios pobres, y demandamos al gobierno un proceso de diálogo con los pobres que permita los cambios deseados. Borja ni las organizaciones sociales entendieron la oportunidad histórica que teníamos.

Mientras tanto la política se convirtió en un juego de grupos poderosos, en maquinarias electorales, en populismo y en clientela de elecciones. En ese río político no podíamos lanzarnos. Las puertas estaban cerradas para todo lo que sea diferente. Decidimos pasar a la vida social y cotidiana.

A finales del año 2005 decidimos volver a la acción política, las razones están expuestas por nuestros voceros en el acto de Relanzamiento del AVC siglo XXI, que presentamos en este documento.

LA DEMOCRACIA ES LA PALABRA INSUSTITUIBLE

Bienvenida de Pedro Moncada Awad

Bienvenidos todos y todas

Aprovecho la oportunidad para hacer un homenaje a quienes hace quince años nos acompañaron en calidad de garantes del acuerdo de paz, y cuya ausencia permanente, lamentamos profundamente: Oswaldo Guayasamín, Edmundo Durán Díaz y Alfredo Pareja Diezcanseco.

Son más de dos décadas desde que AVC lanzara su primera proclama al país. A pesar del tiempo transcurrido, cuán presentes están sus contenidos. Cuando en 1991 suscribimos el acuerdo de paz y nos reincorporamos a la vida legal, reiteramos nuestro deseo por un Ecuador democrático, equitativo y solidario, recordándole al país que la democracia es la palabra insustituible.

Cuando construimos AVC entregamos la vida por un ideal, con más fuerza que la que produce el miedo a la muerte, porque en esas circunstancias la consigna era vencer o morir. Y cuando dejamos las armas nos llenamos de incertidumbre en lugar de llenarnos de frustración o resentimiento.

Pudimos entonces mirar nuestro pasado político, nuestras acciones armadas y el costo humano de los enfrentamientos militares, las vidas entregadas por nuestros comandantes: Arturo Jarrín, Fausto Basantes, Hamet Vásconez, Juan Carlos Acosta y por nuestra militancia.

En 1991, con mayor razón de humanidad y mayor comprensión de nosotros mismos como jóvenes, decidimos hacer un alto, dejar nuestra identidad política y sumergirnos en la sociedad como hombres y mujeres comunes y corrientes. Nos reencontramos entonces con nuestros padres, hijos, hermanos y amigos. Desde esa cotidianidad pudimos entender mejor los verdaderos problemas del país, y profundizar nuestra convicción en la democracia, la libertad y la justicia.

Ahora volvemos con la misma fuerza de los sueños del pasado. Somos fruto de una larga experiencia guerrillera y de una práctica consecuente y una ética en la vida civil. Con ente patrimonio hemos definido un compromiso inquebrantable con un valor indispensable para la convivencia social: la democracia bien valió que nos levantáramos en armas, como bien valió que las dejáramos luego de una década de insurgencia, como bien vale ahora volver. Volvemos porque el dolor de la patria lo demanda, porque los jóvenes lo exigen, porque quieren construir un país unido en la ética, en la rebeldía y en la felicidad. Es la hora de encarar con audacia, creatividad y alegría el dialogo para la construcción de un ecuador solidario y auténticamente democrático.

No quiero hablar de los que no están porque ya los hemos llorado lo suficiente, quiero hablar de los que nunca se fueron, hoy están aquí sus espíritus y sus sueños, ellos nos han sonreído, nos han guiado en nuestra vida cotidiana de padres y madres, de seres humanos impecables en nuestras acciones. A nombre de este colectivo humanista y libertario, tengo el honor de darles la bienvenida para continuar con esta gesta histórica que comenzó en El Colorado, Manabí, en 1864.

POR QUE VOLVEMOS

Por Santiago Kingman

No son suficientes los datos oscuros los que nos llevan a la política, es que intuimos que hoy la historia nos da una nueva oportunidad a los buenos ciudadanos para enrumbarnos en los sueños de la libertad, igualdad y fraternidad.

Parece tonto repetir estas trilladas y prostituidas tres palabras, pero siento que ellas existieron como instituciones y deseos humanos muchísimo antes que la razón moderna les haya dado sentido, modernidad que en la realización equilibrada de estos objetivos ha fracasado en todos los lugares.

Como alfaristas, nuestro liberalismo es revolucionario en cuanto intenta profundizar al máximo la realización práctica y equilibrada de las tres palabras. Porque a nombre de la igualdad se han impuesto en el mundo los totalitarismos de mil colores, y se mato la libertad; a nombre de la libertad vivimos agudas desigualdades que no se justifican en el siglo XXI; y la fraternidad, es decir la construcción de una vida social en que la felicidad sea el eje, ha sido abandonada por la supervivencia, la competencia, el consumo irracional y el negocio.

La nueva oportunidad histórica la reflejó la muchedumbre, la chusma que nos levantamos en abril en yunta con la opinión de políticos honestos y de varios medios de comunicación. El sistema se había agotado en profundidad.

La chusma que marchamos, sin caudillo, nos puso juntos a todos los que estábamos contra la corrupción y la vergüenza de nuestras representaciones políticas. Pero el segundo paso es el importante, el de ganar los espacios públicos, los de la política para reorganizar la democracia en donde las diferencias se manejan como diálogos y consensos.

Nuevos actores, nuevas personas, nuevos líderes de toda condición social y nuevos ciudadanos tenemos la obligación de intervenir a través de los cauces que dejo abierto abril del 2005, sin por ello satanizar a todo el pasado.

Como ciudadanos estábamos hartos de confirmar lo que sucedía en la escena política. Los que en 1979 soñaron en construir un estado moderno y democrático, sufrieron la misma decepción que nosotros.

*Los partidos se transformaron en instrumentos de los poderosos y totalitarios.

*Permitieron el aparecimiento de nuevos grupos económicos parasitarios y corruptos, y de argollas gremiales que cambiaron su condición social por corbatas doradas.

*Debilitaron el estado como espacio del interés común, como la autoridad que pone limites a la ambición voraz, a la iniquidad, al saqueo de los recursos naturales y a la destrucción del medio ambiente.

*Crearon un sistema descentralizado a la fuerza, que reproduce los modelos autoritarios y desequilibrantes del estado central, no solo en Guayaquil sino en cientos de municipios manejados por distintos colores partidarios.

*Crearon una esquizofrenia política de líderes que ni siquiera se dan cuenta de la falsedad de sus actos.

*Y lo que es peor, el sistema vive impunemente, libre de sanción.

El totalitarismo se extiende al sistema educativo y a los medios de comunicación que deben entenderse como escenarios públicos. En estos ámbitos no existe el derecho a decidir sobre lo que se vive y se recibe.

Nos convierten en seres inanimados, sin espíritus, homogéneos: aunque aparentemente diferentes, somos como las masas de millones de chinos uniformados con Nike, Microsoft, Fox y CNN.

El ideal de igualdad se rebela ante la condición social y económica. El horror de un país que no tiene empacho en dividirse entre los beneficiarios del mundo global y los arrinconados; en dejar desprotegidos a millones de niños, jóvenes desempleados, ancianos, pequeños propietarios y campesinos pobres. El desinterés por construir la pluralidad dotando de autonomía a los gobiernos indígenas y sus territorios.

Dos cosas tan sencillas como la salud y la educación podrían asegurar la vida de miles de seres, pero no somos capaces de asegurarlas. Tenemos temor a los gremios y no cuidamos el gasto. Veintiséis años de democracia formal no pudieron cambiar el modelo económico ni el papel del estado. Las élites fracasaron en su revolución conservadora.

También nos conmueve que un país tan pequeño no pueda convertirse en gigante, por la ausencia de un frente común para actuar en la internacionalización total de la economía y salir ganando en las negociaciones multipolares. Los líderes políticos no han aportado nada para desbaratar el sistema policial global y crear un buen gobierno a nivel mundial.

Nada hicieron para lograr el reconocimiento de los derechos laborales y cívicos que se merecen nuestros hermanos en los países donde trabajan. No apoyan la inversión y el empleo porque alentaron la corrupción y la ineficacia de grupos poderosos, mientras miles de empresarios de todos los tamaños se esfuerzan en salir adelante.

Facilitaron la inversión extranjera bajo formas perversas, ilegales y corruptas, cuando esta requiere de reglas claras y transparentes, del encuentro con grupos soberanos que aseguren a largo plazo los mutuos beneficios, sin vender la bandera.

Inseguridad general social y económica que nos asusta a todos, pero que no debe llevarnos de hinojos ante nadie, como hoy lo hacen sin avergonzarse los falsos líderes de opinión.

Inseguridad que se extiende a la vida diaria por el fracaso de los modelos de combate a la delincuencia, que inútilmente creen que hay que matar a miles de seres, crear paramilitares y organizar sistemas de terror en los barrios en lugar de promover la acción ciudadana para enfrentar la delincuencia diaria que sufren los pobres.

Todo este lado oscuro nos conduce a esta presencia política. Pero más nos lleva el gusto por hacerla, el gusto por los triunfos.

PROCLAMA AL PAIS

Por Patricia Peñaherrera y Juan Cuvi

Ecuatorianos y ecuatorianas:

No queremos seguir viviendo en una democracia de papel, excluyente, incompleta, basada en el ejercicio vicioso de pequeños grupos de poder que impiden la participación de las mayorías.

Como ciudadanos libres regresamos a la actividad pública, con el firme propósito de aportar con nuestra ética, nuestra rebeldía y nuestra vocación unitaria a la construcción de una democracia plena, que permita al ciudadano común apropiarse del espacio público decidir los destino del interés común. Hoy se deben crear condiciones para el ejercicio irrestricto de las libertades ciudadanas, porque en ello radica la posibilidad de realizar transformaciones profundas y perdurables para este país.

La ética forma ciudadanos dignos. La ética ha sido siempre el mayor referente de Alfaro Vive Carajo. Cada vez que empeñamos la palabra la cumplimos, aun a riesgo de nuestras vidas y de nuestra libertad.

La unidad es la condición fundamental para que los distintos sectores sociales y políticos a los que nos duele la patria podamos construir un proyecto de país, un nuevo contrato social cimentado en el diálogo, en las alianzas honestas y en los acuerdos de largo plazo.

La rebeldía es el principal promotor de la lucha contra un orden injusto, erguido sobre la corrupción, la impunidad y la exclusión. Precisamente por ello fuimos, somos y seremos subversivos.

La construcción de una auténtica democracia no es, para nosotros, un simple enunciado: es nuestra tarea, nuestro compromiso y nuestra razón de ser. En su momento esta gran empresa exigió la toma de las armas, asÍ como luego exigió la suscripción de un acuerdo de paz que respondiera a la realidad del país y a las necesidades de la gente. Hoy nos exige volver a la política.

Vamos a construir una democracia equitativa e incluyente, porque la gente necesita recuperar para si lo que por naturaleza le pertenece: la plaza, el cabildo, el gobierno. Volvemos para que otros estén: los miles de excluidos por una sociedad llena de perjuicios y desconfianzas.

Seguiremos buscando la democratización del sistema de justicia, hoy en manos de un solo partido. Tenemos que destapar el velo en todos los niveles de gobierno, a fin de que impere la honestidad, se reduzca el dominio de las argollas y se genere seguridad a la inversión.

Luchamos por un diálogo nacional sobre las decisiones económicas y los tratados internacionales, que nos conduzca a lograr un acuerdo nacional de lago aliento para generar empleo y asegurar los derechos de nuestros emigrantes, estamos abiertos al mundo. En medio de las desventajas globales vamos a levantar las banderas de la dignidad y la soberanía.

Tenemos que impulsar la participación plena en las decisiones fundamentales, como la ejecución de los presupuestos nacionales y locales, a fin de elevar el gasto social, promover la inversión y transformar los sistemas de educación, salud y seguridad. Movilizaremos a la sociedad para el control de la delincuencia cotidiana y del crimen organizado, pero sin militarizar la vida civil.

Pero en primer lugar es necesario que se democraticen los partidos y el dialogo entre ellos. Alfaro Vive Carajo va a humanizar la política; desde ya somos un ejemplo de democracia interna, donde las diferencias son virtudes y la libertad de pensamientos termina en acuerdos. Hacemos de la política una necesidad, no un negocio ni una lucha de poderes egoístas entre caudillos y déspotas.

Hoy estamos aquí para aportar con coraje, honestidad y empeño a la construcción de este colectivo. Ni el oscurantismo ni la indecencia política pudieron jamás opacar la luz que nos dejó el Viejo Luchador. ! Vamos a construir el Ecuador del siglo XXI!

! Vamos otra vez Don Eloy!

Quito, 5 de junio del 2006

COMENTARIOS AL RELANZAMIENTO

DEBO RECONOCER QUE HAN CUMPLIDO SU PALABRA EMPEÑADA

Por Rodrigo Borja, ex Presidente de la República

Me han informado que han decidido tomar parte activa en la vida política ecuatoriana. Creo que es deber de todos los ecuatorianos velar por la acertada conducción de los destinos nacionales. Ustedes, en ejercicio de la plenitud de las prerrogativas ciudadanas, tienen todo el derecho de hacerlo.

Cuando en nombre de la paz y la justicia social acordamos la entrega de las armas, el cese de la lucha guerrillera y su reincorporación a la vida política abierta, ustedes expresaron que no volverían al combate armado. Debo reconocer que han cumplido su palabra empeñada y que eso le permitió a mi gobierno dar cuatro años de tranquilidad y seguridad a los ecuatorianos.

ES ESPERANZADOR ESCUCHAR VOCES QUE ALIENTAN

Por Raúl Baca Carbo ex Presidente del Congreso Nacional

Cumplir a cabalidad un compromiso, que como hombres comprometidos con la Patria suscribieron con el pueblo ecuatoriano, les honra. Nunca he creído que el rol que como ciudadanos han cumplido durante estos quince años haya estado alejado del compromiso democrático y del trabajo orientado al mejoramiento de las condiciones de vida de nuestro pueblo.

Hoy, en momentos en los que la política, que debe ser sustento y razón de la democracia, la confunde cuando no la niega, es esperanzador escuchar voces que alientan propósitos solidarios y participación organizada para orientar los esfuerzos de todos los ciudadanos y ciudadanas a la construcción de un país sin hambre, con una juventud educada para la libertad y fuentes de trabajo que mitiguen la migración.

Saludos solidarios.

EL NUEVO ALFARISMO NO SE NUTRE TAN SOLO DE LA POLITICA

Por Antonio Navarro, ex Comandante del M19 y dirigente del Polo Democrático.

Amigos y amigas del alma:

Quiero reafirmar la esperanza que ha animado a los rebeldes de todos los tiempos: la de forjar realidades políticas y sociales que brinden a las personas condiciones equitativas para crecer, progresar y vivir con dignidad. Esta es la esperanza que animó a Eloy Alfaro y que hoy hace vibrar a miles de jóvenes ecuatorianos que reclaman una alternativa política colectiva para participar en la construcción de un nuevo país.

Los forajidos de abril y los luchadores de ayer y hoy quieren hacer democracia desde la democracia, reinventar la política con la generosidad de gobernar para un país y no para un partido, para asegurar la transparencia y el respeto del bien público.

El nuevo alfarismo no se nutre tan solo de la política. Lo alimenta la savia de la nación: su memoria, sus creencias, su manera de ser y hacer, su cuento, su poesía y sus sueños.

En América Latina soplan vientos de cambio, de búsqueda de nuestra identidad y nuestro propio modelo de desarrollo. En ese escenario también debemos ocupar un lugar y aportar con nuestros sueños. Porque un proyecto político sin utopía no vale la pena, carece de grandeza. Pero una utopía sin polo a tierra tampoco llega a concretarse. Estamos seguros de que solamente los propósitos superiores consiguen resultados significativos.

Con su decisión de futuro ustedes afirman que no estamos condenados a otros cien años de soledad, que un nuevo mundo realmente es posible.

AVC RETORNA CON UN DISCURSO QUE CONDUCE A LA CONCERTACION NACIONAL

Por: José Hernandez, Revista Vanguardia

Y que?¿y que si hubo el fenómeno de los forajidos? ¿o si vuelve a la escena política el grupo Alfaro Vive Carajo? El país, también aquel cuyo oficio es pensar, párese no darle importancia a las señales (a veces tenues, a veces difusas) que se producen con profunda rareza. No obstante la noticia de que los miembros del AVC han retornado para hacer política es primordial. Primero porque regresan con una visión totalmente democrática y en momentos de tensión en los cuales pueden aflorar grupos marginales que reivindican formas violentas. Segundo, porque también AVC se inscribe en esta búsqueda, casi desesperada, de salidas concertadas ante un sistema colapsado. Tercero, porque no vuelven para hacer carga montón con la vieja izquierda: apuntan a renovarla. El hecho de haber estado en situaciones límite -de matar o morir por ideales- les otorga una indudable ventaja política en ese medio donde se reciclan catecismos rancios y proliferan capillas.

AVC pudiera ser, en ese sentido, una suerte de vacuna contra algunos de los grandes males de la vieja izquierda: la retórica sin futuro, la negación reiterada de la realidad, su apego irremediable a las nostalgias, su descarado acomodado al statu quo, su insolvencia teórica para pensar la contemporaneidad…

El grupo AVC va a respetar incomodo en gran parte de estos sectores que eligieron domicilio en el viejo marxismo por física incapacidad para pensar la complejidad. Kingman, Cuvi, Barahona y los otros, tras su paso por las armas, siguen creyendo en la democracia. La quieren robusta, pluralista y más equitativa. Reinventada. En esto rompen con la cultura decimonónica de izquierda que considera la democracia como una mera formalidad. ¿Acaso no desconoció el movimiento de los forajidos por que, al parecer, el modelo para interpretarlo sigue siendo la revolución bolchevique? Es decir, un puñado de revolucionarios dispuestos a asaltar palacios e imponer su dictadura a nombre de la sociedad. Como apenas hubo un manojo de vivos asaltantes de cargos públicos, la vieja izquierda asemejo el movimiento político de abril a un humor callejero tan quiteño como baladí. Muchos medios de comunicación hicieron lo mismo.

Se desconoció lo esencial: una sociedad (especialmente de clase media) que no espera redentores, sabe lo que quiere en su vida personal y tiene exigencias concretas para conectar sus nichos privados con el espacio público. AVC ha entendido que es ahí, que desde ahí, que se puede reinventar la política. Y curiosamente -si se mira su pasado guerrillero- su pensamiento es más contemporáneo que el de la misma izquierda democrática: es horizontal, blando, despojado de visiones globalizantes y, en lo político, profundamente interactivo.

Su aporte asimismo pudiera estar en otro punto: en la comprensión de que cualquier acción política q no tenga por objetivo el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, no tiene sentido. Más exactamente: que las acciones se miden contra la realidad, no contra las palabras. Y para volver viables ese principio y, sobre todo sostenible en el tiempo, se necesita una concertación con los sectores políticamente adversos. Por supuesto, AVC pone límites para llegar a esos acuerdos, pero la izquierda no había caminado tan cómodamente en el terreno de un sano paganismo. Por eso no es nueva.

El retorno de AVC sin deseo alguno de revancha parece cerrar una etapa en el país. Es esperanzador porque se produce en un momento de enorme descrédito del quehacer político, que ha engendrado duda y escepticismo en la ciudadanía. Pero por otro lado ilustra las dos décadas que el país ha perdido en el ámbito político.

Se vuelve, con pocos matices, a fojas cero. Salvo que ahora el grupo que declaro la guerra al estado reaparece en la política porque no ha cesado de creen en las bondades del sistema democrático. Y retorna con un discurso que conduce, de hecho, a la concertación nacional. Eso es, de por si, una pequeña revolución.

CREEMOS EN ESA PALABRA, EN LOS OBJETIVOS DE SU LUCHA Y EN SU CONVICCION POLITICA

Por: María Paula Romo. Ruptura de los 25 / Alternativa Democrática

Con un evento público emotivo, muy concurrido, Alfaro Vive Carajo anuncio su voluntad de participar en la vida política. No se trata de candidaturas locales ni apoyos presidenciales, solo nos hablaron para decirnos que lo que dejaron hace 15 años fueron las armas y no los ideales. Los Alfaros regresan desde una propuesta democrática y pacifica luego de haber cumplido su palabra desde que le dijeron al país que abandonaba la lucha armada.

Creemos en esa palabra, en los objetivos de su lucha y en su convicción política, celebramos su apuesta por profundizar la democracia a través de los mecanismos de dialogo, organización y participación que el actual sistema nos ofrece.

Este anuncio publico y la decisión de hablar sobre la una época relacionada con temores y silencios nos permitirá recuperar la memoria y la reconciliación con ese capitulo de nuestra historia. Tengamos entonces la libertad de hablar de ella, escucharnos, establecer responsables y conocer la otra versión de lo sucedido.

A pesar de que esta manifestación fue publica, pacifica, democrática, la policía no ha olvidado sus practicas; patrullo el lugar y hasta intento persuadir a un grupo de organizadores para desalojarlo; tampoco falto algún representante de la política violenta que surgió persecución y reprimenda.

El América Latina muchos grupos que emprendieron la revolución en los setenta han apostado por la participación organizada en democracia; es el caso del M-19 en Colombia o de los Tupamaros en Uruguay. En estos dos ejemplos su presencia ha tenido sustancial importancia en la construcción social y política del continente.

El paso anunciado por el AVC se inscribe en esta corriente y esperamos que tenga un potencial similar. Su proclama pretendía una amplia convocatoria a un nuevo memento político. Me sumo al deseo de que así sea. Cuanta falta nos hace una política mas humana, mas viva, conectada con las necesidades reales de las personas pero también con sus deseos y frustraciones, con sus dudas y búsquedas.




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